De la Consola al Cine – Street Fighter

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Noviembre 8, 2018

Saludos a todos los amigos gamers. Una semana más en este espacio dedicado a las entregas cinematográficas que adaptan, o intentan adaptar, grandes sagas de videojuegos que han marcado nuestra infancia, o bien se han convertido en un gran éxito de ventas. En esta ocasión, seguiremos con las adaptaciones noventeras de los clásicos de arcade. Esta en particular es un título que marcó un antes y un después en los videojuegos de lucha, pero cuya adaptación a la gran pantalla dejó un gusto amargo en todos los seguidores. Si, hablamos de Street Fighter.

Hablando del juego, Street Fighter es un juego de lucha creado por la empresa Capcom en 1987, pero no fue hasta su secuela Street Fighter II donde el juego alcanzó una gran popularidad, revolucionando los salones de juegos y marcando un hito en la historia de los juegos de lucha, debido a que fue la primera vez que se podía jugar con todos los personajes involucrados, incluyendo a los villanos. También fue la pionera en usar los famosos “combos”, o combinaciones de botones, para poder ejecutar los golpes especiales de cada personaje. Debido a su gran éxito era obvio que este debía traspasar la pantalla de las consolas y tratar de “conquistar” la pantalla del cine, y fue en 1994, bajo la distribución de Universal Pictures, el guión y la dirección de Steve E. De Souza, y un elenco de lo más multicultural, que la adaptación del juego llegaría a las salas de cine bajo el título Street Fighter: Ultimate Battle.

El General M. Bison (un inolvidable Raúl Juliá) a tomado como rehenes a 63 personas, pidiendo como rescate la pequeña suma de 20 mil millones de dólares. Para poder frustrar sus planes, el coronel William Guile (un olvidable Jean Claude Van Damme) lleva a su ejército al país ficticio de Shadaloo para rescatar a los rehenes y enfrentar al megalómano M. Bison.

En paralelo tenemos a los demás personajes repartidos en distintos puntos y cuyo destino los harán llegar a Shadaloo. Ryu y Ken son timadores que venden armas a los mercenarios del país ficticio. Chun Li, Balrog y Edmond Honda son un equipo de periodistas que están “cubriendo” la noticia de los rehenes, pero que en realidad están en la búsqueda de M. Bison por una venganza personal por parte de Chun Li.

La película en comparación al juego dejó bastante que desear. Tratándose de una adaptación de un juego de peleas, y teniendo en su reparto a Van Damme y a Ming-Na Wen (Chun Li), queda muy por debajo de la entrega original en este tema en particular, el cual debería ser el centro de todo el filme. Las actuaciones, por otro lado, no logran amenizar la película. La trama tampoco es de lo más original. Pese a todo esto, la película resulta en una hilarante entrega que, en contra de la mala evaluación por parte de la crítica y los seguidores del juego, logró ser un éxito comercial que hasta el día de hoy es recordado, pasando a convertirse en una película de culto y un placer culpable para los fanáticos.

Lo más destacable y anecdótico de la película es el trabajo de Raúl Juliá, actor puertorriqueño que durante la filmación se encontraba sufriendo de una grave enfermedad que antes de estrenarse la película le haría fallecer de un accidente cerebrovascular. Aun siendo consciente de su enfermedad, Raúl no dudó en ser parte del filme, el cual se convertiría en su última película, dedicando cada segundo de esta en entregar a uno de los villanos más memorables de los videojuegos, un megalómano loco exagerado, el mayor cliché de villano, el responsable de que la película entretenga y no aburra como si lo hacen los héroes del filme.

En general, Street Fighter: Ultimate Battle cae en lo mismo que todas las adaptaciones de videojuegos que salieron el los 90s, pero que a pesar de la mala crítica logra convertirse en una cinta indispensable a la hora de hablar de este tipo de adaptaciones. Una película predecible, que no le rinde honores al juego, pero que al menos entretiene y que seguirá dando que hablar por mucho rato más.